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“Campamento Rojo”: jóvenes comunistas mexicanos exaltan modelo cubano desde el capitalismo(Video)

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 27 de agosto de 2026

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Un grupo de jóvenes vinculados al movimiento comunista mexicano organizó un denominado “Campamento Rojo”, una actividad de formación política en la que se reivindican ideas revolucionarias y se toma a Cuba como referente. La iniciativa vuelve a generar debate sobre la distancia entre la imagen idealizada del sistema cubano y las dificultades cotidianas que enfrentan sus habitantes.

La organización de un denominado “Campamento Rojo” por jóvenes comunistas mexicanos ha puesto nuevamente sobre la mesa el vínculo ideológico que determinados sectores de la izquierda latinoamericana mantienen con el régimen cubano.

Estas actividades suelen presentarse como espacios de formación política, debate y convivencia entre jóvenes identificados con el marxismo y otras corrientes de izquierda. El concepto de “campamento rojo” tampoco es nuevo dentro de la tradición comunista: organizaciones juveniles de otros países han utilizado históricamente campamentos de verano como espacios de formación ideológica y actividad política.

En México, la tradición comunista cuenta con una larga trayectoria histórica. La Universidad Autónoma de Puebla documenta, entre otros episodios, la organización de la Federación de Jóvenes Comunistas y su relación con el Partido Comunista Mexicano durante el siglo XX.

El punto polémico aparece cuando Cuba es presentada como una referencia política o social, sin que necesariamente se incorporen al discurso las dificultades que atraviesa la población cubana. La isla enfrenta problemas estructurales relacionados con el suministro eléctrico, la escasez de determinados productos y el deterioro de servicios e infraestructura.

Por eso, la frase que acompaña este tipo de iniciativas —que la experiencia cubana puede ser un modelo alternativo al capitalismo— contrasta con una realidad particularmente incómoda: quienes participan en un campamento político pueden experimentar temporalmente una versión idealizada del sistema y después regresar a México, donde mantienen acceso a condiciones que muchos cubanos no tienen garantizadas.

La ironía puede resumirse así: la mejor parte de experimentar el modelo cubano desde México es que, cuando termina el campamento, los participantes pueden recoger sus cosas y regresar a casa con comida, electricidad y libertad para marcharse.

Más allá de las posiciones ideológicas de cada participante, el debate debería centrarse precisamente en esa contradicción: si un sistema político se presenta como modelo de bienestar y libertad ¿por qué quienes lo admiran pueden experimentarlo solo temporalmente y siempre con la posibilidad de regresar a una sociedad diferente?

Fuente: La Gaceta - Mag Jorg Castro


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