Mujer de Holguín estafa a su amiga con casi un millón de pesos y es capturada al intentar salir del país
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 7 de enero de 2026
Una historia de confianza rota y desesperación económica ha salido a la luz en la provincia de Holguín, luego de que una mujer fuera acusada de estafar a una amiga cercana con una suma que ronda el millón de pesos cubanos, en un caso que vuelve a poner sobre la mesa el deterioro social provocado por la profunda crisis que atraviesa el país.
Según información divulgada por el perfil oficialista Cazador Cazado, conocido por su cercanía a fuentes policiales, la implicada fue identificada como Yaniuska Aguilera, residente en la calle José Antonio Cardet, en la ciudad de Holguín. De acuerdo con esa versión, la mujer se aprovechó de una relación de amistad para convencer a la víctima de entregarle una elevada cantidad de dinero, bajo pretextos que no han sido detallados públicamente.
La estafa, siempre según la fuente citada, se produjo en un contexto de aparente confianza personal, lo que facilitó que la víctima accediera a entregar el dinero sin sospechar que no volvería a verlo. Una vez con el botín en sus manos, Aguilera habría viajado a La Habana con la intención de abandonar el país, presuntamente para evadir responsabilidades y comenzar una nueva vida fuera de Cuba.
El intento de salida del territorio nacional no llegó a concretarse. La mujer fue localizada en la capital y detenida antes de cumplir su objetivo, por lo que ahora deberá enfrentar un proceso judicial. Más allá del desenlace puntual del caso, el episodio ha generado comentarios y debates en redes sociales sobre cómo la crisis económica está erosionando valores básicos como la confianza, incluso entre personas que se consideran amigas.
En ese escenario, han proliferado en Cuba ingeniosos —y a menudo sofisticados— métodos de estafa, robo y asalto, ejecutados por personas de mala fe que ven en el engaño una vía rápida para obtener recursos. Falsas agencias de viajes, promesas de trámites migratorios inexistentes, negocios fantasmas, ventas de productos que nunca se entregan y manipulaciones emocionales basadas en la amistad o los lazos familiares se han vuelto cada vez más comunes.
La precariedad empuja a muchos a agudizar el ingenio para sobrevivir, pero también abre espacio para que otros crucen la línea de la ilegalidad y conviertan la necesidad ajena en una oportunidad de lucro. En una Cuba donde la crisis económica parece no tener fondo, estas historias se repiten con alarmante frecuencia y dejan tras de sí no solo pérdidas materiales, sino un tejido social cada vez más resquebrajado.