Aumentan las estafas telefónicas en Cuba: delincuentes se hacen pasar por autoridades para extorsionar a familias
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 24 de enero de 2026
Una nueva ola de estafas telefónicas se está extendiendo por varias provincias de Cuba, con un patrón cada vez más sofisticado y peligroso: delincuentes que se hacen pasar por oficiales del Ministerio del Interior (MININT) llaman a ciudadanos para informarles falsamente que un familiar ha sido detenido, con el objetivo de extorsionarlos y obtener transferencias de dinero inmediatas.
Alertas recientes difundidas en redes sociales y perfiles informativos locales, incluyendo reportes desde Ciego de Ávila, confirman que este tipo de fraude se ha vuelto más frecuente, aprovechándose del miedo, la desinformación y la vulnerabilidad económica de muchas familias.
El esquema suele seguir un guion cuidadosamente diseñado para generar pánico. El estafador se identifica como un supuesto oficial, a menudo utilizando rangos altos como “teniente coronel” para imponer autoridad. Luego comunica que un hijo, esposo, hermano u otro familiar cercano ha sido detenido de manera repentina, generalmente por un delito grave. Acto seguido, exige una transferencia urgente de dinero a una tarjeta bancaria, bajo el pretexto de pagar una “fianza”, un “arreglo” o un soborno para evitar consecuencias penales mayores.
La clave del engaño es la presión psicológica. Los delincuentes insisten en que el tiempo es limitado y que cualquier demora puede empeorar la situación del supuesto detenido. De esta forma, buscan impedir que la víctima verifique la información o consulte con otros familiares.
En el contexto cubano, donde el temor a procesos policiales y judiciales es real y el acceso a información clara es limitado, este tipo de estafa resulta especialmente efectivo. Muchas personas, por miedo a represalias o por desconfianza en los canales oficiales, optan por pagar sin comprobar la veracidad de la llamada.
Expertos y ciudadanos coinciden en que el incremento de estas estafas está directamente relacionado con la crisis económica, el deterioro de los salarios y el auge de actividades ilícitas como vía de supervivencia. A esto se suma el mayor uso de teléfonos móviles, transferencias electrónicas y tarjetas bancarias, que facilitan a los estafadores recibir el dinero rápidamente y desaparecer sin dejar rastro.
Además, las filtraciones de datos personales y la circulación informal de números telefónicos hacen que los delincuentes puedan personalizar mejor sus llamadas, mencionando nombres o información básica para hacer más creíble la historia.
Ante esta situación, perfiles informativos y algunas autoridades han recomendado una serie de medidas básicas de protección. La principal es mantener la calma y no actuar bajo presión. Ningún proceso legal legítimo en Cuba se resuelve mediante una llamada telefónica con exigencias de transferencias inmediatas a tarjetas personales.
También se aconseja verificar siempre la información contactando directamente al familiar supuestamente detenido o acudiendo en persona a una unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Colgar la llamada y no continuar la conversación es una de las formas más efectivas de cortar el intento de extorsión.
El aumento de estas estafas refleja no solo la creatividad de los delincuentes, sino también las profundas fallas estructurales del país: un sistema donde el miedo, la falta de transparencia y la precariedad económica crean el terreno perfecto para que este tipo de fraudes se multipliquen.