Desafío a la censura del régimen en la Fábrica de Arte Cubano
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 19 de marzo de 2026
Lo que inicialmente se presentó como una jornada dedicada al tatuaje corporal en La Fábrica de Arte Cubano (FAC) se transformó en un acto cargado de simbolismo político y social en La Habana. El evento, titulado Lienzo Vivo, permitió al público intervenir sobre el cuerpo de un joven mediante la escritura de consignas, en una acción que rápidamente se interpretó como un llamado a la libertad de expresión, según reportó 14yMedio.
La intervención fue liderada por la artista Indira Bazail, quien pintó la bandera cubana en el torso del participante y la frase “¡Viva Cuba!” en su espalda. Durante la performance, los asistentes completaron el mensaje con palabras como “Libre”, consolidando un gesto simbólico ligado a la reivindicación de derechos y libertades. El presentador Yoel Arturo Salazar Ponce animó a la audiencia a considerar el cuerpo como un “espacio libre”, vinculando el acto artístico con la idea de felicidad y libertad individual.
A medida que avanzaba la actividad, se añadieron otras inscripciones con un fuerte contenido político. Entre ellas figuraron expresiones como “D-C singao”, dirigidas al presidente designado Miguel Díaz-Canel, así como “Abajo todo” y “Amor”, siendo esta última celebrada por el conductor como un mensaje de resistencia y fortaleza. La performance estuvo acompañada de la canción Toxicity de la banda estadounidense System of a Down, cuyo tono y letra reforzaron el carácter simbólico de la intervención, conectando la acción con elementos de desorden, tensión y deterioro urbano que caracterizan la vida cotidiana en la ciudad, marcada por apagones y acumulación de basura.
Aunque la organización del evento no emitió un pronunciamiento político formal, la combinación de la bandera, las palabras escritas y la participación espontánea del público convirtió la jornada en un acto difícil de separar del contexto social y político cubano. La FAC, reconocida por su papel en la promoción de la cultura contemporánea, vuelve a situarse en una posición sensible frente al poder, luego de experiencias previas como la cancelación en noviembre pasado del homenaje por el centenario de Celia Cruz, frenado por el Centro Nacional de Música Popular.
Aquella cancelación provocó críticas de especialistas y artistas, incluyendo a Rosa Marquetti, quien denunció la persistencia del control ideológico y la censura sobre la creación artística en la isla. Lo ocurrido en Lienzo Vivo demuestra que, en Cuba, incluso una propuesta estética aparentemente inocua puede convertirse en un acto de resistencia, donde el arte sirve como vehículo para cuestionar límites y expresar demandas sociales en un entorno donde disentir puede tener consecuencias.
Fuentes: 14yMedio