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Apagones y calor obligan a cubanos a dormir en azoteas y calles

Redacción de CubitaNOW ~ viernes 14 de agosto de 2026

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Los apagones y las elevadas temperaturas del verano están llevando a cada vez más cubanos a abandonar sus viviendas durante la noche y buscar refugio en azoteas, portales, parques y otros espacios públicos donde puedan aprovechar algo de brisa.

En La Habana, esta situación se ha convertido en una escena cotidiana. Cuando cae la tarde, algunas familias suben a las azoteas de sus edificios con sábanas, almohadas y colchones para intentar descansar al aire libre, ante la imposibilidad de utilizar ventiladores o equipos de climatización durante los prolongados cortes eléctricos.

Alexis Miján, de 59 años, duerme en la azotea de su edificio en Centro Habana junto a su hijo, que es ciego. Lo que comenzó como una solución familiar terminó convirtiéndose en una práctica colectiva: otros vecinos comenzaron a subir al techo y cada familia ocupó un pequeño espacio.

“Casi todo el edificio vino para acá” a dormir, relató Miján a la agencia AFP, mientras preparaba su lugar para pasar la noche.

Las azoteas se transforman así en improvisados dormitorios colectivos. Entre tanques de agua, tuberías y tendederas, los vecinos distribuyen los espacios y esperan que la temperatura descienda durante la noche.

La situación se repite en diferentes puntos de La Habana. Portales, parques y otros espacios abiertos reciben a personas que buscan escapar del calor acumulado durante el día dentro de viviendas sin electricidad.

Uno de los lugares más visibles es el Malecón habanero. El conocido paseo marítimo, habitualmente asociado al turismo y al encuentro de los residentes, se convierte después del anochecer en un refugio para quienes buscan la brisa del mar. Algunas personas se recuestan sobre el muro o el pavimento con sus pertenencias mientras intentan conciliar el sueño.

La crisis energética que atraviesa Cuba ha agravado las dificultades cotidianas de la población. La falta de combustible y las averías en el sistema eléctrico han provocado prolongados apagones, afectando además el suministro de agua, el transporte y otras actividades esenciales.

Sin ventiladores ni aire acondicionado durante buena parte de la noche, las viviendas pueden convertirse en espacios difíciles de soportar, especialmente para niños, ancianos y personas con problemas de salud.

Al amanecer, quienes pasan la noche en las azoteas regresan a sus viviendas para prepararse para otra jornada. Para muchos, sin embargo, la situación parece no tener una solución inmediata.

“No le veo fin a esto”, lamentó Miján, mientras recogía sus pertenencias antes de dirigirse a su trabajo.

La imagen de cubanos durmiendo al aire libre refleja una de las consecuencias más visibles de la combinación entre calor extremo, apagones prolongados y deterioro de las condiciones de vida en la Isla, donde descansar durante la noche se ha convertido para muchas familias en un desafío cotidiano.


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