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Anciana cubana en Florida pierde su única fuente de alimentos por robo en sus food stamps

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 16 de abril de 2026

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El robo de fondos de una tarjeta de asistencia alimentaria a una anciana cubana de 93 años en Florida no solo evidencia el auge de fraudes contra el sistema SNAP, sino también la fragilidad de miles de beneficiarios que dependen de estos recursos para cubrir necesidades básicas y quedan desprotegidos ante delitos que pueden dejarlos sin comida durante semanas.

El caso de una cubana de 93 años en Miami destapa una red de robo de beneficios del programa SNAP y evidencia la vulnerabilidad de miles de personas que dependen de esta ayuda para sobrevivir.

Cuando Angela Liriano fue al supermercado como de costumbre, no imaginó que enfrentaría una situación desesperante: su tarjeta de asistencia alimentaria estaba completamente vacía. A sus 93 años, esta cubana residente en el sur de Florida depende del programa SNAP —conocido popularmente como “food stamps”— para cubrir sus necesidades básicas. Lo que descubrió en la caja registradora no fue solo un error, sino el resultado de un fraude cada vez más frecuente.

El caso, investigado en el condado de Broward, revela un esquema organizado que habría estado operando durante meses. Las autoridades señalan a Tamica Brown como principal implicada. La mujer, arrestada a inicios de abril, enfrenta cargos relacionados con el robo de datos de tarjetas EBT, incluyendo números, códigos PIN y saldos disponibles.

Según la investigación, los delincuentes utilizaban técnicas como clonación de tarjetas y dispositivos de “skimming” para acceder a los fondos. Una vez obtenida la información, realizaban compras de productos fáciles de revender —como alimentos empaquetados y bebidas— que luego colocaban en circuitos informales para obtener ganancias.

Más allá del método, el impacto humano es lo más alarmante. En el caso de Liriano, la desaparición del dinero significó quedarse sin acceso inmediato a comida. Como ella, al menos 30 personas han sido identificadas como víctimas, aunque las autoridades estiman que el número real podría ser mucho mayor. Las pérdidas confirmadas superan los 120 mil dólares, con proyecciones que alcanzan los 300 mil.

El perfil de los afectados agrava la situación: adultos mayores, familias de bajos ingresos y madres solteras que dependen casi por completo de estos beneficios. Para muchos, no se trata de un ingreso adicional, sino de un recurso esencial para alimentarse día a día.

A esto se suma otro problema: la lenta respuesta del sistema. Recuperar el dinero robado implica procesos burocráticos que incluyen reportes, verificaciones y revisiones que pueden tardar semanas. Durante ese tiempo, las víctimas quedan en una situación de extrema vulnerabilidad.

El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad del sistema EBT y la necesidad urgente de reforzar sus mecanismos de protección, especialmente para quienes menos margen tienen para enfrentar este tipo de delitos.

Fuentes: Cibercuba

Cuba en Miami


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