La posibilidad de un acuerdo para poner fin al conflicto entre Estados Unidos e Irán genera expectativas internacionales después de que el presidente Donald Trump asegurara que ambas partes están cerca de firmar un entendimiento que permitiría estabilizar la región y reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz. Sin embargo, las autoridades iraníes respondieron rápidamente afirmando que todavía no existe una decisión final ni un documento aprobado. La contradicción entre ambas versiones mantiene la incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones, mientras los mercados energéticos reaccionan con optimismo ante la posibilidad de una reducción de las tensiones en Oriente Medio.
Donald Trump afirmó que Estados Unidos e Irán se encuentran a las puertas de un acuerdo que podría poner fin a meses de enfrentamientos y tensiones militares. Según sus declaraciones, las conversaciones han avanzado hasta el punto de que ya existiría un entendimiento sobre los aspectos fundamentales del pacto y una eventual firma podría producirse durante los próximos días en Europa.
Trump aseguró que decidió cancelar nuevos ataques militares previstos contra objetivos iraníes después de recibir señales positivas sobre el avance de las negociaciones. El mandatario sostuvo que los puntos esenciales del acuerdo ya habrían sido aprobados y expresó confianza en que el proceso concluirá exitosamente.
Mientras esta noticia trascendía de la parte estadounidense desde Teherán la respuesta fue muy distinta. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, declaró que el gobierno iraní no ha alcanzado una conclusión definitiva sobre ningún acuerdo y calificó como especulaciones las informaciones relacionadas con una fecha o lugar para la firma del supuesto pacto.
Uno de los elementos centrales de las conversaciones es la situación del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Trump afirmó que la firma del acuerdo permitiría la reapertura completa del paso marítimo, cuya actividad se ha visto afectada por las tensiones militares y las restricciones impuestas durante el conflicto.
La posibilidad de una desescalada tuvo efectos inmediatos en los mercados internacionales. Los precios del petróleo registraron descensos ante las expectativas de que una solución diplomática reduzca los riesgos para el suministro energético global y permita una mayor estabilidad en la región.
Entre los asuntos aún pendientes figuran aspectos relacionados con el programa nuclear iraní, la liberación de activos financieros congelados y diversos mecanismos de supervisión y cumplimiento. Fuentes vinculadas a las negociaciones indican que todavía existen diferencias importantes entre ambas partes, aunque reconocen que los contactos diplomáticos han logrado avances en varios puntos sensibles.
Por ahora, mientras Washington habla de un acuerdo prácticamente cerrado según los norteños, Irán insiste en que no ha tomado una decisión final. La diferencia entre ambos mensajes refleja que las negociaciones continúan abiertas y que el anuncio de una paz definitiva todavía depende de la aprobación formal de las autoridades iraníes.
Fuentes: Axios
Foto de Mojtaba Jamenei: Agencia Tasnim BBC
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