La aparición de Sandro Castro promocionando su personaje «Vampirach» y productos vinculados a su actividad en redes sociales vuelve a poner sobre la mesa el contraste entre la vida pública del nieto de Fidel Castro y las dificultades económicas que atraviesa buena parte de la población cubana. La publicación difundida por La Kinkalla TV presenta el episodio como una muestra de «opulencia, abuso de poder» y desconexión con «los cubanos de a pie».
Sandro Castro, nieto de Fidel Castro e hijo de Alexis Castro, se ha convertido en una figura habitual de las redes sociales cubanas. Sus videos mezclan humor, fiestas, alcohol, referencias a los apagones y comentarios sobre la situación cotidiana de la Isla. El País describió en 2025 su presencia como la de un influencer asociado a fiestas, automóviles y un estilo de vida de lujo, mientras otros medios han destacado el contraste entre esas imágenes y la crisis que viven muchos cubanos.
El personaje de «Vampirach» ocupa un lugar central en esa estrategia digital. En diferentes publicaciones aparece caracterizado como un vampiro que consume «Cristach», mientras Sandro utiliza la sátira para referirse a asuntos como la escasez de alimentos y los apagones. En redes ha trascendido que en distintas campañas mediáticas, el personaje fue utilizado para promocionar la cerveza.
La controversia no es nueva. En 2021, Sandro generó críticas después de publicar un video relacionado con un Mercedes-Benz y, posteriormente, ofreció disculpas. Más recientemente, su exposición pública y su estilo de vida han seguido provocando reacciones, incluida una polémica relacionada con su participación en actividades del Primero de Mayo.
En septiembre de 2026, además, Sandro volvió a aparecer en titulares al asegurar que después de noviembre habría mejoras en el suministro eléctrico y que Cuba tendría «un mejor diciembre». Sus declaraciones fueron realizadas en el podcast Solo Gente Bonita, aunque no presentó públicamente en ese momento datos oficiales que respaldaran esas previsiones.
Así, el caso «Vampirach» vuelve a colocar a Sandro Castro en el centro de una discusión que va más allá de una bebida, una cerveza o un personaje de redes: el contraste entre quienes muestran una Cuba de fiestas, negocios y consumo y quienes enfrentan apagones, escasez y dificultades para cubrir necesidades básicas. Ese contraste es precisamente lo que ha convertido cada nueva aparición de Sandro en material de debate y polémica dentro y fuera de la Isla.
Fuente: La Kinkalla
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