La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos acusó a Estados Unidos de agravar la crisis humanitaria en Cuba mediante el endurecimiento de las sanciones económicas contra el Gobierno de La Habana, y advirtió que las restricciones estarían contribuyendo al deterioro de indicadores sanitarios clave, incluido el aumento de la mortalidad infantil.
En un comunicado divulgado este lunes, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, afirmó que las medidas impulsadas por la administración estadounidense están afectando el acceso de la población cubana a alimentos, agua potable, combustible, medicamentos y servicios de salud.
“Los niños están muriendo porque los médicos no tienen acceso a suministros médicos y medicamentos esenciales. Esto es inaceptable. Estas sanciones deben levantarse de inmediato”, declaró Türk, según recogió la agencia Bloomberg.
La ONU señaló que datos recientes muestran un deterioro significativo de algunos indicadores sanitarios en la isla. Entre ellos, destacó el incremento de la mortalidad infantil hasta 9,9 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos y una reducción de la supervivencia de pacientes pediátricos con cáncer, que habría descendido del 85 % al 65 % en los últimos años.
Asimismo, el organismo indicó que la disponibilidad de medicamentos esenciales se encuentra actualmente en torno al 30 % de las necesidades del sistema de salud.
Las declaraciones coinciden con la publicación de un estudio elaborado por el Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR), con sede en Washington, que atribuye parte del deterioro de los indicadores sanitarios cubanos al impacto de las sanciones estadounidenses.
No obstante, diversos especialistas y analistas sostienen que la crisis sanitaria cubana responde también a problemas estructurales acumulados durante décadas. Entre ellos señalan la insuficiente inversión en el sector, el deterioro de la infraestructura hospitalaria, la escasez crónica de medicamentos, la emigración masiva de profesionales de la salud y las dificultades económicas internas.
Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) muestran que la mortalidad infantil ha aumentado progresivamente durante los últimos años, pasando de 4,0 por cada 1.000 nacidos vivos en 2018 a 7,1 en 2024 y 9,9 en 2025, según cifras oficiales.
Las estadísticas sanitarias cubanas también han sido objeto de debate entre especialistas. Algunos profesionales de la salud han cuestionado históricamente la metodología empleada para registrar determinados indicadores, especialmente en casos de nacimientos extremadamente prematuros y mortalidad perinatal.
La ONU vinculó además el agravamiento de la situación sanitaria a la crisis energética que atraviesa el país. Los prolongados apagones, que en numerosas regiones superan las 20 horas diarias, afectan el funcionamiento de hospitales, policlínicos y centros asistenciales.
Por su parte, médicos y expertos consultados por distintos medios consideran que factores como la desnutrición materna, la falta de insumos médicos, el deterioro del equipamiento hospitalario y la pérdida de personal sanitario también influyen directamente en el empeoramiento de los indicadores de salud.
Según datos oficiales, Cuba ha perdido más de 77.000 trabajadores del sector sanitario en los últimos cuatro años, incluidos más de 30.000 médicos, en un contexto marcado por la emigración y las dificultades económicas.
Tras las críticas formuladas por Naciones Unidas, el Gobierno de Estados Unidos defendió su política de sanciones y sostuvo que las restricciones no impiden la exportación de alimentos, medicamentos ni ayuda humanitaria destinada directamente a la población cubana.
Washington argumenta que las medidas buscan presionar al Gobierno cubano y responsabiliza a las autoridades de la isla por la crisis económica y social que atraviesa el país.
Además de sus críticas a las sanciones, Naciones Unidas instó al Gobierno cubano a avanzar en la liberación de presos políticos y a promover espacios de diálogo que contribuyan a reducir las tensiones sociales. Mientras tanto, las relaciones entre La Habana y Washington continúan marcadas por la confrontación política, en un escenario donde la crisis económica, energética y sanitaria sigue afectando la vida cotidiana de millones de cubanos.
Fuentes: Diario de Cuba y Bloomberg
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