El gobierno de Venezuela anunció que los vuelos con migrantes deportados desde Estados Unidos han quedado en suspenso tras la revocación de la licencia de operaciones de la petrolera Chevron en el país sudamericano. Según Nicolás Maduro, esta medida ha impactado negativamente la comunicación entre Caracas y Washington.
“El imperialismo tomó decisiones erradas y se disparó en el pie. Sancionaron a una empresa estadounidense con más de un siglo de operaciones aquí”, declaró el mandatario el sábado en la televisión estatal VTV.
La medida a la que hace referencia Maduro fue anunciada el 4 de marzo por el Departamento del Tesoro de EE.UU., que otorgó a Chevron y sus subsidiarias un plazo hasta el 3 de abril para cesar sus actividades en Venezuela.
Según Maduro, esta decisión habría afectado los diálogos que su gobierno mantenía con Washington para coordinar la repatriación de venezolanos detenidos en Estados Unidos. “Nosotros estábamos listos para recibir a nuestros compatriotas, pero con esto han dañado las comunicaciones que habíamos abierto”, insistió el mandatario.
Los vuelos de deportación habían sido interrumpidos durante años y solo se retomaron en febrero de 2024, luego de la visita del enviado de Donald Trump, Richard Grenell, a Caracas. En ese encuentro, Venezuela accedió a recibir a los migrantes irregulares que EE.UU. expulsara.
Desde la investidura de Trump el pasado 20 de enero, se habían registrado tres vuelos de deportación con un total de 609 venezolanos. El primero llegó el 10 de febrero con 190 personas desde El Paso, Texas. Luego, el 20 de febrero, aterrizó otro avión con 177 migrantes trasladados desde la base naval de Guantánamo. Según el ministro de Interior y Justicia venezolano, Diosdado Cabello, ocho de estos deportados enfrentan cargos por homicidio.
El tercer vuelo, que arribó el 24 de febrero con 242 venezolanos, incluía por primera vez mujeres y niños. Este grupo provenía de México, aunque las autoridades no precisaron si habían sido deportados desde EE.UU. o si ya se encontraban en territorio mexicano.
El gobierno de EE.UU. justificó la revocación de la licencia de Chevron argumentando que Venezuela no estaba cumpliendo con la recepción de migrantes deportados al ritmo pactado. La Casa Blanca había advertido previamente que el mantenimiento de ciertos alivios a las sanciones petroleras estaba condicionado a la cooperación del gobierno de Maduro en este tema.
La crisis migratoria venezolana sigue siendo un desafío regional. Según ACNUR, más de 7,7 millones de venezolanos han abandonado su país en busca de mejores condiciones de vida. La suspensión de los vuelos de repatriación supone un nuevo obstáculo en la gestión de este fenómeno.
Maduro, por su parte, insiste en que la medida de EE.UU. es un ataque a Venezuela. “Queríamos traer a nuestros hermanos de vuelta y darles un abrazo solidario, pero ahora hay un problema que no creamos nosotros”, concluyó el mandatario.
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