A sus cinco años, una niña camagüeyana enfrenta epilepsia, dificultades del lenguaje y problemas de motricidad derivados de la esclerosis tuberosa. Su madre asegura que lleva meses buscando una solución para que pueda acceder a una escuela de enseñanza especial y recibir las terapias que necesita.
La situación de una niña de cinco años en Camagüey ha llevado a su madre, Dadira Olivera, a solicitar públicamente la intervención de las autoridades educativas para encontrar una respuesta a las necesidades de su hija, diagnosticada con esclerosis tuberosa.
Según relata la madre, la enfermedad ha generado en la pequeña epilepsia, dificultades para el aprendizaje, alteraciones de conducta y del lenguaje, además de problemas relacionados con el control muscular y la motricidad. Debido a estas condiciones, la menor necesita asistencia para realizar varias de sus actividades cotidianas.
Olivera, residente en la zona de El Porvenir, afirma que ha intentado obtener una plaza para su hija en una escuela de enseñanza especial, pero hasta ahora la solicitud no habría recibido una respuesta favorable por parte de Educación.
La madre sostiene que esta situación limita el acceso de la niña a servicios que considera fundamentales para su desarrollo, entre ellos terapias, atención especializada y logopedia.
“No estoy pidiendo un privilegio”, expresa Olivera, quien reclama que su hija tenga la oportunidad de recibir educación y atención acorde con sus condiciones.
La esclerosis tuberosa es una enfermedad genética que puede provocar el crecimiento de tumores benignos en distintos órganos y ocasionar manifestaciones neurológicas, entre otras complicaciones. La atención de las personas afectadas suele requerir seguimiento médico y apoyo especializado de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
Ante las dificultades que enfrenta, la madre decidió hacer público su caso y dirigirse a las autoridades del Partido y el Gobierno en Camagüey para solicitar que revisen la situación de la menor.
“Soy madre. Soy camagüeyana. Y estoy cansada de tocar puertas que no se abren”, afirma.
Su petición busca una respuesta que permita determinar las alternativas educativas y terapéuticas disponibles para la niña.
“No puedo sola. Ella no puede sola”, concluye la madre.
Fuente: José l. Tan - Medlines Plus