La provincia de Granma incorporó cuatro nuevas ambulancias fabricadas en China, adquiridas por el Ministerio de Salud Pública con fondos del presupuesto estatal de 2026, según informaron medios oficiales del Partido Comunista de Cuba. Las unidades serán distribuidas en los municipios de Guisa, Bartolomé Masó, Buey Arriba y Media Luna, zonas rurales y de difícil acceso.
Las autoridades sanitarias provinciales detallaron que cada vehículo tuvo un costo aproximado de 1,3 millones de pesos, lo que eleva la inversión total a 5,2 millones. Las ambulancias están equipadas con oxígeno, dos camillas, sistemas de sueros, luces de emergencia y compartimentos para medicamentos, características que fueron descritas por personal sanitario como mejoras relevantes para la atención prehospitalaria.
Sin embargo, la incorporación de estos vehículos apenas modifica una situación estructural compleja. Con estas cuatro unidades, Granma alcanza solo 17 ambulancias activas en todo su territorio, mientras que la necesidad real estimada asciende a 54. Esto refleja un déficit superior a dos tercios de la flota requerida en la provincia.
Las propias autoridades reconocen que en varios municipios no se recibía una ambulancia nueva desde hace cerca de una década, lo que evidencia el desgaste acumulado del sistema de transporte sanitario. A nivel nacional, el problema es aún mayor: el país solo dispone de alrededor del 40% de las ambulancias necesarias para cubrir la demanda de emergencias médicas.
Estas nuevas unidades se destinarán principalmente a reforzar las bases de Bartolomé Masó y Media Luna, desde donde se realizan frecuentes traslados hacia hospitales de mayor complejidad en Manzanillo. Este lote constituye la segunda entrega del año en la provincia, tras otra remesa de cuatro ambulancias distribuida en enero a varios municipios como Bayamo, Jiguaní, Manzanillo y Niquero.
Además del déficit de vehículos, el sistema enfrenta otro obstáculo clave: la falta de personal especializado suficiente para operar y mantener las unidades, lo que limita su impacto real en la atención sanitaria.
El contexto general del sistema de salud en Cuba agrava la situación. Altos niveles de apagones, escasez de combustible, retrasos en cirugías y una limitada disponibilidad de medicamentos han sido señalados incluso por autoridades del sector como factores que tensionan su funcionamiento. En ese escenario, la llegada de nuevas ambulancias representa un alivio puntual, pero insuficiente frente a un deterioro prolongado de la infraestructura sanitaria.
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