El descontento volvió a hacerse escuchar en las calles de La Habana. Vecinos del reparto Nalón, en Guanabacoa protagonizaron un intenso cacerolazo tras permanecer más de 33 horas sin electricidad, una protesta que coincidió con el quinto aniversario del 11 de julio de 2021 y que refleja el creciente malestar por la crisis energética que atraviesa Cuba.
El municipio de Guanabacoa en La Habana, fue escenario de un nuevo cacerolazo la noche del sábado, cuando residentes del reparto Nalón salieron a manifestar su descontento tras permanecer más de 33 horas consecutivas sin servicio eléctrico.
Videos difundidos en redes sociales muestran el sonido de ollas y sartenes golpeadas desde viviendas y calles del barrio, en una protesta que coincidió con el quinto aniversario de las históricas manifestaciones del 11 de julio de 2021 (11J), consideradas el mayor estallido social registrado en Cuba en más de seis décadas.
El periodista independiente Magdiel Jorge Castro informó sobre la protesta y señaló que el prolongado apagón fue el detonante de la manifestación. Sin embargo, el malestar ciudadano va más allá de la falta de electricidad. Durante las últimas semanas se han multiplicado las protestas en distintos puntos del país por los apagones, la escasez de alimentos, la falta de agua y el deterioro de las condiciones de vida.
Guanabacoa ya había sido escenario de otras manifestaciones días antes. El pasado 8 de julio, vecinos de la zona de La Hata protagonizaron otro cacerolazo en el que se escucharon consignas como "¡Libertad!" y "¡Abajo la dictadura!". Protestas similares también se registraron en Centro Habana, Alamar y otros municipios de la capital.
La crisis energética continúa agravándose. En los últimos meses, el Sistema Eléctrico Nacional ha sufrido varios colapsos que han provocado apagones de más de 20 horas diarias en numerosas provincias y cortes prolongados incluso en La Habana.
Diversos observatorios independientes han reportado un aumento de las manifestaciones ciudadanas durante 2026, impulsadas inicialmente por los prolongados cortes de electricidad, pero que en muchos casos han evolucionado hacia reclamos por libertades civiles y cambios políticos.
Cinco años después del 11J, el sonido de las cacerolas volvió a escucharse en las calles de Cuba. Para muchos vecinos, los apagones fueron el detonante inmediato, pero las protestas reflejan un descontento acumulado por la profunda crisis económica, energética y social que vive el país.
Fuente: Mag Jorge Castro
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