La conmemoración por el 65 aniversario del Ministerio del Interior (MININT) dejó una imagen que llamó la atención dentro y fuera de Cuba: la visible emoción de Miguel Díaz-Canel al mencionar a Ramiro Valdés Menéndez, fundador de la institución y una de las figuras históricas más influyentes del aparato de seguridad cubano, quien no asistió al acto celebrado en el Teatro Karl Marx de La Habana.
Durante su intervención, Díaz-Canel inició un reconocimiento público a Valdés y, tras los aplausos del auditorio, continuó su discurso con la voz visiblemente afectada. El momento quedó registrado en la transmisión oficial del evento y generó comentarios debido al prolongado silencio sobre la situación del veterano dirigente.
La ausencia de Valdés resulta especialmente significativa por tratarse del principal impulsor del MININT desde su creación en 1961. A sus 93 años, el dirigente no ha tenido apariciones públicas conocidas desde septiembre de 2025, cuando participó en la inauguración de un parque solar en Sancti Spíritus. Desde entonces tampoco ha sido visto en reuniones gubernamentales, actos políticos o ceremonias oficiales de relevancia.
Hasta ahora, las autoridades cubanas no han ofrecido información sobre su estado de salud ni sobre una eventual retirada de la vida pública, lo que ha alimentado especulaciones sobre las razones de su prolongada ausencia.
El homenaje al MININT se desarrolló además en un contexto de creciente tensión política entre La Habana y Washington. En los días previos, Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra dirigentes cubanos y varias instituciones estatales. Durante el acto, Díaz-Canel dedicó buena parte de su discurso a defender a Raúl Castro, quien sí estuvo presente en el teatro en una de sus escasas apariciones públicas recientes.
El mandatario también denunció el endurecimiento de las medidas estadounidenses y advirtió que Cuba respondería ante cualquier agresión externa. En ese escenario, la ausencia de Ramiro Valdés terminó convirtiéndose en uno de los aspectos más comentados de una ceremonia concebida para exaltar la historia y la continuidad del aparato de seguridad del Estado cubano.
Más allá de los discursos y homenajes, el acto dejó abierta una interrogante que continúa sin respuesta oficial: cuál es la situación actual de uno de los últimos comandantes históricos de la generación fundadora de la Revolución que aún permanecía vinculado a las estructuras de poder del país.
Fuentes: CiberCuba y Presidencia Cuba
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