Una nueva oleada de amenazas de bomba ha puesto en alerta este jueves a las autoridades aeroportuarias y de seguridad de varios países europeos. Al menos ocho vuelos comerciales tuvieron que realizar aterrizajes de emergencia o modificar sus rutas, mientras otras cuatro aeronaves con destino a Praga permanecían bajo vigilancia. Aunque las primeras evaluaciones policiales consideran que el riesgo de las amenazas es bajo, los incidentes han obligado a desplegar protocolos especiales, movilizar fuerzas militares y revisar los aviones afectados para descartar la presencia de explosivos.
La sucesión de avisos ha provocado momentos de tensión en diferentes aeropuertos del continente. Los ocho vuelos afectados consiguieron aterrizar sin que se registraran víctimas ni incidentes durante las maniobras de emergencia. Sin embargo, tres aeronaves tuvieron que abandonar sus itinerarios originales y dirigirse a otros aeropuertos por razones de seguridad.
Entre los casos más destacados figura un avión de Ryanair que cubría la ruta entre Londres y Sofía y terminó aterrizando en Plovdiv, Bulgaria. También un vuelo de Wizz Air que había partido de Milán con destino a Varsovia fue desviado hacia Viena, mientras que un avión de Finnair que viajaba desde Helsinki hasta Roma recibió escolta de cazas militares italianos.
Otro de los episodios más llamativos involucró a un Airbus A320 de Aer Lingus que realizaba el trayecto entre Dublín y Roma. Tras recibirse una amenaza de bomba, el Ejército del Aire francés activó sus dispositivos de vigilancia y envió aviones militares para acompañar a la aeronave hasta la base aérea de Évreux, donde aterrizó de manera segura.
A bordo viajaban 151 pasajeros y seis tripulantes, todos ellos ilesos. Los especialistas en desactivación de explosivos comenzaron posteriormente las comprobaciones para determinar si existía algún peligro real.
La aerolínea polaca LOT Polish Airlines también confirmó que uno de sus aviones, correspondiente al vuelo LO235 entre Varsovia y Bruselas, recibió una advertencia de seguridad. La tripulación realizó una inspección inicial y, después del aterrizaje en Bélgica, las autoridades efectuaron nuevas comprobaciones sin encontrar objetos sospechosos.
Ante la repetición de estos episodios, la Comisión Europea activó un mecanismo de intercambio de información entre los Estados miembros y mantiene contacto con las autoridades nacionales y la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea.
El comisario europeo de Transporte, Apostolos Tzitzikostas, advirtió que todavía no existen elementos suficientes para determinar si todas las amenazas están relacionadas. También reclamó una investigación coordinada y mayores medidas de protección para pasajeros y trabajadores aeroportuarios.
La preocupación aumenta porque el pasado martes otros siete vuelos europeos recibieron falsas amenazas de bomba, lo que obligó a activar dispositivos de seguridad en España, Polonia, Italia y Bulgaria.
Por el momento, las autoridades continúan investigando el origen de los avisos, mientras los aeropuertos europeos mantienen la vigilancia ante una sucesión de incidentes que está alterando la normalidad del transporte aéreo continental.
Fuentes: La Voz de Galicia - Ciudadano News
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