A las mujeres cubanas hay que premiarlas

A las mujeres cubanas hay que premiarlas

La mujer cubana merece un trofeo, pero uno bien grande y fuerte, de esos que bajo ningún concepto se rompe. Las de nuestra isla, se han ganado el derecho a ser consideradas verdaderas guerreras, magas, artistas y hasta pueden creerse con súper poderes.

Cuando se hable de un ser al que ningún obstáculo le parece motivo suficiente para detenerse, hay que mencionarla. Cuando se quiera decir de gente creativa, soñadora y emprendedora, habrá que señalarla a ella.

Su calidad no es cosa que haya que buscar en lo profundo del ser, su valía está allí, a flor de piel, a la vista de cualquiera que sepa apreciar lo difícil que es reír cuando faltan cosas elementales para tu familia e hijos, sin embargo, la cubana, la de pura cepa, jamás deja de hacerlo.

Mientras el mundo festeja su día internacional, la mujer de la mayor de las Antillas se despierta, y en cuanto sale de la cama y apaga el ventilador,  comienza a sortear dificultades, a buscar soluciones, porque participa cada día en una carrera de resistencia en la que difícilmente otra fémina internacional podrá ganarle.

Por eso, el trofeo, su trofeo, deberá ser bien grande y fuerte, de esos que bajo ningún concepto se rompe, porque ella nunca lo hace, porque la cubana es tal cual, y si queremos premiarla, debemos hacerlo así…a su altura.