Descarga gratis nuestra App

'2026, el año de la libertad que todos esperan” - Padre Alberto Reyes

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 4 de enero de 2026

Article feature image

Al comenzar el año 2026, el pueblo cubano se enfrenta a una encrucijada emotiva que mezcla dolor, hartazgo y, a la vez, esperanza renovada. En su reflexión “He estado pensando… (142)”, el padre Alberto Reyes Pías describe con precisión este sentimiento contradictorio: “Nunca como ahora hemos sido un pueblo tan hundido, tan maniatado y tan reprimido, y nunca como ahora hemos comenzado el año con la esperanza de que esta pesadilla termine”.

El 2025 dejó “signos de muerte que no sólo nos vienen acompañando desde hace mucho tiempo sino que se han agudizado”, advierte Reyes Pías. Entre estos signos se cuentan “la muerte de la luz, de la higiene en las calles, de la salud pública, de la vida digna, de la alimentación adecuada… la muerte de la libertad, de la alegría, del deseo de vivir en esta tierra”. Para muchos cubanos, estas palabras no son una metáfora: reflejan la experiencia diaria de escasez, represión y ausencia de oportunidades.

Sin embargo, como subraya el sacerdote, esta misma realidad ha generado un inesperado renacer: “Toda esta muerte que hemos venido cargando durante años ha vivificado la esperanza”. La esperanza no llega desde las esferas de poder, que durante casi 70 años han manejado el país “como a su finca personal”, controlando y reprimiendo cada intento de cambio, diálogo o disidencia.

Reyes Pías señala que “entre promesas vacías, mentiras repetidas y brutalidad represiva, han controlado la finca, y han ido ahogando todo intento de cambio”, dejando al pueblo cubano cansado y desesperanzado, pero más consciente de la necesidad de actuar.

El hartazgo es un sentimiento compartido: “Estamos hartos de esta no-vida, de promesas vacías y de las burlas continuas a nuestra inteligencia; estamos hartos de pasar tanto trabajo para nada, de tanta escasez y miseria. Estamos hartos de la ausencia de nuestros hijos presos o emigrados, estamos hartos de que pedir libertad y expresarse públicamente sean un delito, de ser continuamente amenazados y acosados”, escribe el autor. Esta acumulación de sufrimiento ha forjado una resiliencia silenciosa, una determinación por buscar un futuro distinto, más justo y libre.

El texto también subraya la paradoja de cómo la muerte puede dar vida: la desesperanza acumulada ha despertado la necesidad de acción, de buscar la luz por medios propios si las autoridades no la ofrecen. Reyes Pías lo expresa claramente: “lo cierto es que toda esta muerte… ha vivificado la esperanza: la esperanza de que pase algo que devuelva la luz a esta tierra o la esperanza de que entendamos que entre todos tenemos que hacer algo para traer nosotros mismos la luz a esta tierra”.

Así, la reflexión del padre Reyes Pías se convierte en un llamado silencioso pero urgente a la conciencia colectiva. Reconoce el dolor, la represión y la pérdida, pero también señala la posibilidad de reconstrucción desde la acción ciudadana, recordando que, incluso en los momentos más oscuros, la esperanza puede surgir donde menos se espera. Este mensaje, cargado de sinceridad y realismo, invita a mirar al 2026 con la mirada crítica de quien conoce la realidad, pero con la valentía de quien no ha perdido la fe en un futuro mejor.


Recomendado para ti

Tambien te puede interesar