La historia de Wayne DeMario refleja el inesperado giro que puede dar la vida cuando las decisiones políticas chocan con las consecuencias de las leyes migratorias. El empresario de Miami, que apoyó a Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2024 convencido de que su regreso a la Casa Blanca sería positivo para el país, hoy lamenta su voto después de que su pareja cubana, Yamile Alcantu, fuera deportada tras casi 25 años en Estados Unidos. La separación, precedida por una larga batalla legal y un costoso proceso migratorio, ha transformado sus convicciones políticas y lo ha llevado a cuestionar las promesas que respaldó en las urnas.
Su testimonio expone el drama de las familias divididas por las deportaciones y el impacto personal que las políticas migratorias pueden tener incluso en quienes confiaban en la administración que las impulsa.Wayne DeMario creyó que el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca traería los cambios que esperaba, pero hoy asegura que aquella decisión electoral se convirtió en uno de los mayores errores de su vida.
El empresario de Miami votó por el republicano en 2024 y ahora denuncia que las políticas migratorias de su administración lo han separado de Yamile Alcantu, su pareja cubana durante cerca de dos décadas, deportada después de haber vivido casi 25 años en Estados Unidos. Su historia, marcada por una prolongada batalla legal, gastos económicos y un profundo desencanto político, se ha convertido en un testimonio de las consecuencias personales que pueden tener las decisiones migratorias.
DeMario, propietario de una tienda de guitarras en Cutler Bay, expresó su arrepentimiento en declaraciones a Reuters y aseguró que, de haber apoyado a los demócratas, quizá no estaría atravesando esta situación. El empresario afirma que nunca imaginó que el Gobierno al que ayudó a elegir terminaría separándolo de la mujer con quien compartió tantos años.
«Ahora es una pesadilla americana», lamentó al describir su decepción con el llamado sueño americano. También criticó las deportaciones que, según sostiene, han afectado a inmigrantes latinoamericanos establecidos desde hace décadas en el país.
La historia de Yamile se remonta a 2008, cuando una parada de tráfico derivó en el hallazgo de tres pastillas de Xanax ( alprazolam) en su bolso y en una orden de deportación. Durante años, según la información publicada, acudió regularmente a sus citas con las autoridades migratorias. Sin embargo, en junio de 2025 fue detenida durante una comparecencia rutinaria ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Tras pasar por centros de detención en Florida y Luisiana, terminó deportada a México, en lugar de Cuba, poniendo fin a casi un cuarto de siglo de residencia estadounidense.
Durante su detención, DeMario intentó reunir dinero para pagar la defensa legal de su pareja y lanzó una campaña de recaudación que obtuvo miles de dólares. También pidió públicamente que las autoridades reconsideraran el caso.
Su frustración no es reciente: meses antes de la deportación ya había cuestionado su voto republicano y prometido no volver a respaldar al partido.
Ahora, el empresario sostiene que muchos electores esperaban medidas contra delincuentes peligrosos, no separaciones familiares como la suya. Su historia refleja el impacto íntimo de las políticas migratorias y el desencanto de un votante que asegura haberse sentido traicionado por el Gobierno que apoyó.
Fuente: Reuters
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