A sus 82 años, el gran maestro cubano Silvino García continúa dedicado al ajedrez con la misma pasión que marcó una trayectoria de más de seis décadas. Considerado el primer Gran Maestro de Cuba después del mítico José Raúl Capablanca, el veterano ajedrecista aseguró que ha encontrado en la ciudad española de Oviedo una nueva familia unida por este deporte.
García fue uno de los protagonistas de las actividades paralelas del XXXIX Torneo Magistral Ciudad de León, donde ofreció una conferencia en la Universidad de León para repasar una vida estrechamente ligada al desarrollo del ajedrez en Cuba y compartir reflexiones sobre la enseñanza, la cultura y el pensamiento.
Durante su intervención recordó sus humildes comienzos en La Habana, cuando trabajaba vendiendo naranjas y aprendió a jugar en las calles de la capital cubana. Con el tiempo, ese aprendizaje lo convirtió en una de las figuras más influyentes del ajedrez latinoamericano.
El gran maestro afirmó que su etapa actual transcurre en Asturias, tierra de donde procedían su padre y su abuela. Allí trabaja en la escuela Ciudad Naranco de Oviedo formando a nuevas generaciones de jugadores.
"En Oviedo he encontrado mi familia ajedrecística", expresó, al destacar el entusiasmo con que se promueve este deporte entre los jóvenes y el crecimiento que ha experimentado en la región.
Además de haber presidido la Federación Cubana de Ajedrez y ocupar cargos en la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), García también impulsó el Memorial Capablanca y colaboró en la formación de destacados jugadores cubanos como Leinier Domínguez y Lázaro Bruzón.
Al analizar la evolución del ajedrez mundial, el cubano no dudó en señalar al noruego Magnus Carlsen como el mejor jugador de todos los tiempos, por encima de figuras legendarias como Anatoli Kárpov, Garri Kaspárov o Bobby Fischer, con quienes compartió una época dorada del deporte ciencia.
Más allá de los títulos y reconocimientos, García defendió el valor formativo del ajedrez. Citando a José Martí, recordó que "ser culto es el único modo de ser libre" y sostuvo que el ajedrez ayuda a desarrollar el razonamiento y la capacidad de pensar.
"Pase lo que pase, el amor por la cultura y el deporte perdurará en Cuba porque forman parte del corazón de su pueblo", afirmó el veterano maestro, convencido de que el legado del ajedrez seguirá vivo tanto dentro como fuera de la isla.
Fuentes: EFE y Diario de León
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