La maquinaria propagandística del régimen cubano ha comenzado a actuar tras la detención del pastor evangélico Rolando Pérez Lora en la provincia de Matanzas. En lugar de ofrecer información clara sobre su paradero o las razones de su arresto, el periódico estatal Periódico Girón publicó un artículo en el que intenta desacreditar al líder religioso calificándolo como un supuesto “falso pastor”.
El medio oficialista difundió un texto en el que afirma que el religioso, originario de Las Tunas, no posee credenciales ni reconocimiento por parte de instituciones religiosas “legalmente establecidas” en el país. Bajo ese argumento, el periódico asegura que el hombre estaría intentando manipular a comunidades vulnerables mediante mensajes difundidos en redes sociales.
La publicación también sostiene que el video del pastor, difundido en plataformas digitales como YouTube, formaría parte de una supuesta estrategia para desestabilizar el país, una acusación que la prensa oficial suele utilizar contra activistas, periodistas independientes o líderes sociales que expresan opiniones fuera del control del Estado.
El artículo llega pocas horas después de que familiares denunciaran que Pérez Lora fue detenido por agentes policiales cuando salía de su vivienda rumbo a la iglesia, tras haber realizado una transmisión en internet donde compartía un mensaje bíblico de fe y esperanza.
Desde ese momento, las autoridades cubanas no han informado oficialmente dónde se encuentra ni bajo qué cargos fue arrestado, lo que ha generado preocupación entre creyentes y defensores de derechos humanos.
En lugar de responder a estas interrogantes, el texto publicado por Girón insiste en que el individuo estaría difundiendo narrativas promovidas por “sectores extremistas del exilio”, una fórmula habitual del discurso oficial cuando intenta desacreditar a voces críticas.
El periódico también afirma que en Cuba existe plena libertad religiosa y que las instituciones religiosas funcionan con autonomía dentro del marco legal. Sin embargo, numerosos líderes religiosos han denunciado durante años la vigilancia, las presiones y las restricciones que enfrentan cuando sus actividades no se alinean con los intereses del gobierno.
En particular, iglesias evangélicas independientes y otros grupos religiosos han reportado interrogatorios, citaciones policiales e incluso detenciones cuando realizan actividades consideradas incómodas para las autoridades.
Este patrón ha sido utilizado en múltiples ocasiones por la prensa estatal: primero ocurre el arresto o la denuncia pública de un activista o líder social, y posteriormente los medios oficiales publican textos destinados a presentar al acusado como un manipulador, delincuente o agente de intereses externos.
Para muchos creyentes dentro y fuera de Cuba, el episodio representa un nuevo ejemplo de cómo incluso la predicación religiosa puede convertirse en motivo de persecución cuando se desarrolla fuera de los márgenes controlados por el Estado.
Fuente: Periódico Girón