Al menos 19 personas han muerto bajo custodia del Estado cubano en lo que va de 2026 en circunstancias relacionadas con falta de atención médica o presunta negligencia, según un monitoreo de la organización Cubalex.
De ese total, 17 fallecimientos corresponden a personas privadas de libertad recluidas en ocho centros penitenciarios del país. Los casos reflejan, de acuerdo con la organización, los graves riesgos que enfrentan los reclusos debido a las deficiencias en alimentación, condiciones de internamiento y acceso oportuno a servicios médicos.
La prisión provincial de Las Tunas, conocida como El Típico, concentra el mayor número de muertes documentadas, con cuatro casos. Le siguen el Combinado del Este y la prisión de Boniato, con tres fallecimientos cada una, mientras que el Combinado de Guantánamo acumula dos.
La situación de El Típico resulta especialmente preocupante. En agosto se reportó la muerte de Yoandry Cutiño Oliva, de 34 años, quien presentaba un grave deterioro físico y, según la información recopilada, pesaba apenas 32 kilogramos con una estatura aproximada de 1,78 metros. Las autoridades penitenciarias habrían atribuido su muerte al cáncer.
También falleció José Rivero Consuegra, de 63 años, quien había sufrido un infarto dos días antes. Otro recluso, cuya identidad no ha sido confirmada, murió presuntamente debido a la desnutrición.
Las denuncias describen una grave escasez de alimentos dentro del penal. Según la información recibida por la organización, los reclusos reciben preparaciones elaboradas con harina que presentarían mal olor y presencia de gusanos. Además, habría sido eliminada una merienda compuesta por un pan y una pequeña cantidad de refresco.
Las muertes documentadas no se limitan a establecimientos penitenciarios. Entre los casos señalados aparece el de Ferrer Ortiz, de 37 años, quien falleció este mes mientras permanecía bajo custodia policial.
Según denuncias recibidas, Ferrer sufrió un fuerte traumatismo craneal tras un incidente ocurrido en La Habana y fue detenido pese a encontrarse gravemente golpeado y desorientado. En lugar de ser trasladado inmediatamente a un hospital, habría permanecido más de 17 horas en una unidad policial de Zanja sin recibir la atención médica necesaria.
Otro caso corresponde a Arelis Pérez, una mujer de casi 60 años que murió en mayo dentro del Hospital Psiquiátrico de Cienfuegos. Denuncias atribuyen su fallecimiento a una presunta agresión cometida por otra paciente, aunque las circunstancias requieren una investigación independiente para establecer responsabilidades.
También figura Roberto Álvarez Ávila, integrante de una embarcación procedente de Florida que fue atacada por fuerzas de Guardafronteras cubanas en febrero. Tras resultar herido, permaneció hospitalizado bajo custodia estatal y posteriormente murió.
Cubalex reclama investigaciones independientes e imparciales que permitan determinar las causas de estos fallecimientos y establecer responsabilidades. La organización advierte que el Estado cubano tiene la obligación de garantizar a las personas bajo su custodia alimentación adecuada, agua potable, condiciones dignas y atención médica oportuna.
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