Cuba, el lunes 1 de junio de 2026 (AP Photo/Ramón Espinosa)
La acumulación de desechos sólidos en La Habana ha alcanzado niveles críticos en distintos puntos de la capital cubana, en medio de una prolongada escasez de combustible que ha limitado de forma significativa la capacidad de recolección de basura por parte de los servicios comunales.
En calles del municipio Centro Habana, como Belascoaín, se observan vertederos improvisados formados por bolsas rotas, restos de alimentos, cartón, escombros y otros residuos que permanecen durante días sin ser recogidos. La situación se repite en varias zonas residenciales donde los contenedores han sido desbordados.
Vecinos de la zona reportan que la acumulación de basura ha favorecido la presencia de moscas, roedores y malos olores, especialmente en áreas cercanas a viviendas y establecimientos públicos. En algunos casos, la falta de recogida ha llevado a residentes a quemar los desechos, una práctica que ha generado daños colaterales en infraestructuras urbanas y redes de servicios.
En recorridos realizados por distintos barrios de la capital, entre ellos Plaza de la Revolución, Diez de Octubre y Habana del Este, se han observado escenas similares, con desechos acumulados en calles cercanas a escuelas, centros de salud y paradas de transporte.
La Empresa de Servicios Comunales ha reconocido dificultades operativas para garantizar la recolección regular de residuos, debido principalmente a la disponibilidad limitada de equipos y la falta de piezas de repuesto. Informes previos de la entidad señalaron que, en periodos recientes, solo una parte de la flota recolectora ha estado en funcionamiento.
La situación se ha visto agravada por la crisis energética que atraviesa el país, marcada por la reducción del suministro de combustible, lo que ha afectado no solo la recogida de basura, sino también el transporte, el abastecimiento de agua y otras actividades básicas.
En ese contexto, las autoridades han advertido sobre los riesgos sanitarios asociados a la acumulación de desechos y a la quema de basura en espacios urbanos. Instituciones científicas y técnicas han señalado que estas prácticas pueden generar contaminación ambiental y afectar la salud pública.
De acuerdo con información del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, la gestión de residuos sólidos urbanos constituye una de las principales problemáticas ambientales en la capital, debido a la combinación de limitaciones logísticas, aumento de temperaturas y condiciones climáticas propias de la temporada de lluvias.
La temporada ciclónica, que se extiende entre junio y noviembre, incrementa la preocupación de los residentes por la posible proliferación de enfermedades transmitidas por vectores en zonas donde se acumulan desechos.
Frente a este panorama, han surgido iniciativas comunitarias en algunos barrios de La Habana. Uno de estos proyectos es “El Batazo”, ubicado en la zona de Los Sitios, donde vecinos organizan la recogida de residuos, separación de materiales reciclables y limpieza de calles mediante un sistema de trabajo comunitario.
En este tipo de experiencias, los residuos orgánicos son reutilizados para alimentación animal, mientras que materiales como vidrio y aluminio se destinan al reciclaje, y el resto es trasladado a vertederos oficiales.
Aunque estas iniciativas aún son limitadas en alcance, reflejan intentos locales por mitigar un problema que afecta a gran parte de la capital y que continúa estrechamente vinculado a las restricciones energéticas y al funcionamiento del sistema de recolección de residuos.
(Con información de AP)
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