Las estafas relacionadas con trámites migratorios en Estados Unidos están evolucionando y cada vez utilizan métodos más sofisticados para engañar a inmigrantes que buscan regularizar su situación. Falsos abogados, documentos que imitan formularios oficiales, audiencias virtuales inventadas y cobros por aplicaciones de pago son algunas de las tácticas utilizadas por estas redes de fraude que operan principalmente a través de redes sociales.
Uno de los espacios más utilizados por los estafadores es Facebook, donde aparecen perfiles que se presentan como bufetes especializados en inmigración. Estas páginas suelen publicar anuncios dirigidos a personas que buscan asilo, residencia o permisos de trabajo en Estados Unidos.
Uno de los métodos más comunes consiste en suplantar la identidad de abogados reales. Los estafadores toman el nombre, número de licencia y datos profesionales de juristas registrados para generar confianza. Luego los utilizan para contactar a las víctimas y ofrecer supuestos servicios legales.
En muchos casos, los delincuentes envían documentos que parecen auténticos. Entre ellos se encuentran formularios que imitan los del United States Citizenship and Immigration Services (USCIS), con sellos, logotipos y formatos similares a los oficiales. De esta forma logran convencer a las víctimas de que su proceso migratorio está avanzando.
Otra modalidad que ha comenzado a detectarse es la creación de audiencias migratorias falsas. Las víctimas reciben enlaces para conectarse a reuniones virtuales, generalmente a través de plataformas de videollamadas, donde una persona se presenta como juez, oficial de inmigración o agente federal. En estos encuentros simulados, los estafadores aseguran que el caso está siendo evaluado o incluso aprobado.
En algunos videos compartidos por víctimas se observa a personas vestidas con uniformes o sentadas frente a banderas y logos del gobierno estadounidense, intentando recrear un ambiente institucional para dar mayor credibilidad al engaño.
Los estafadores también utilizan contratos falsos y correos electrónicos manipulados para aparentar que el trámite sigue su curso normal. A las víctimas se les envían supuestas notificaciones oficiales y mensajes en los que se afirma que ya no necesitan presentar más documentos o que su solicitud está próxima a ser aprobada.
El siguiente paso suele ser exigir pagos por “tarifas oficiales” o “costos del proceso”. Estas sumas pueden superar los mil dólares y generalmente se solicitan mediante transferencias electrónicas o aplicaciones de pago rápido, como Zelle, un método difícil de revertir una vez realizado.
En algunos casos, los estafadores incluso ofrecen supuestos préstamos para completar los pagos, lo que refuerza la ilusión de que se trata de un proceso legal legítimo.
Otro elemento frecuente es el uso de empresas o consultoras reales cuya identidad ha sido robada. Los delincuentes crean perfiles en redes sociales con nombres y direcciones de compañías existentes para dar apariencia de legalidad, aunque estas organizaciones no tengan ninguna relación con servicios migratorios.
Expertos advierten que estas estafas se aprovechan del miedo, la incertidumbre y la desesperación que enfrentan muchos inmigrantes mientras esperan decisiones sobre sus casos. Ante cualquier oferta de asesoría migratoria en línea, recomiendan verificar que el abogado esté realmente autorizado para ejercer y evitar realizar pagos por medios no oficiales.
Las autoridades y organizaciones legales recuerdan que los trámites migratorios solo deben realizarse a través de abogados acreditados o representantes autorizados, y que ninguna agencia federal solicita pagos mediante aplicaciones privadas de transferencia de dinero.
Fuente: Noticias Telemundo
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