Las multas y cierres de establecimientos no han conseguido solucionar las irregularidades relacionadas con los precios y los pagos electrónicos en Sancti Spíritus, según reconoce un reciente análisis publicado por Radio Sancti Spíritus, que apunta a un problema mucho más profundo: la falta de productos y de condiciones económicas para garantizar un mercado estable.
El medio provincial señala que, pese a la aplicación de más de 200 multas y al cierre de establecimientos durante los operativos realizados en la provincia, persisten las mismas dificultades. Entre ellas aparecen los recargos por pagos electrónicos, la negativa a aceptar determinadas formas de pago y las ventas fuera de los establecimientos.
El panorama se complica por el desabastecimiento. Radio Sancti Spíritus reconoce que productos básicos como el aceite y los alimentos cárnicos pueden desaparecer durante días de los comercios y que, cuando reaparecen, sus precios resultan elevados para buena parte de la población.
El propio análisis cuestiona la eficacia de exigir determinadas formas de pago a los negocios privados cuando estos tampoco disponen de un mercado mayorista donde puedan adquirir mercancías utilizando medios electrónicos. También señala las dificultades que enfrentan los comerciantes cuando necesitan retirar fondos de sus cuentas bancarias y no existe suficiente efectivo disponible.
En esas condiciones, el control de precios difícilmente puede atacar las causas de la inflación. Perseguir a los vendedores por los precios que cobran no genera nuevos productos, no garantiza combustible, no crea mercados mayoristas ni resuelve las dificultades para importar o producir mercancías.
La propia emisora concluye que las medidas de enfrentamiento mediante multas y cierres necesitan ser acompañadas por soluciones económicas más profundas. A su juicio, resulta urgente incrementar la producción, porque mientras no exista un mercado con productos variados y en cantidades suficientes será difícil generar un flujo comercial capaz de reducir las irregularidades.
La situación también evidencia una contradicción en las políticas económicas aplicadas en la isla. Mientras se promueve una mayor participación de actores privados y se flexibilizan determinadas actividades económicas, estos continúan operando en un entorno marcado por la escasez, dificultades bancarias, falta de mercados mayoristas y restricciones para abastecerse.
En septiembre, una funcionaria de Finanzas y Precios de Sancti Spíritus reconoció igualmente que las multas no pueden reducir por sí mismas los precios y señaló que para conseguirlo es necesario aumentar la oferta y la producción.
Así, el problema no parece limitarse a cuánto cobra un vendedor, sino a por qué existen tan pocos productos disponibles y a qué costos llegan al consumidor. Si la oferta continúa siendo insuficiente, imponer precios administrativos por debajo de los costos puede terminar provocando que algunos comerciantes dejen de vender, reduzcan sus operaciones o trasladen mercancías hacia canales informales.
El resultado que muestra Sancti Spíritus apunta a una conclusión incómoda para las autoridades: los controles pueden sancionar determinadas conductas, pero no crean la oferta necesaria para abaratar los productos. Sin mayor producción, abastecimiento y condiciones para que funcione el mercado, las multas difícilmente podrán sustituir las soluciones económicas que necesita la población cubana.
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