El programa cubano de exportación de trabajadores, que incluye las misiones médicas en decenas de países, habría pasado de unos 24.000 integrantes a comienzos de 2025 a entre 15.000 y 18.000 durante 2026, según el Informe sobre Trata de Personas del Departamento de Estado de Estados Unidos. La caída equivale a entre un 25 % y un 37,5 % y Washington la atribuye, en parte, a su presión diplomática, las restricciones de visados y los esfuerzos para modificar los contratos con La Habana. El retroceso afecta a un sistema que aporta divisas al Gobierno cubano, pero las cifras disponibles no permiten determinar cuánto dinero ha dejado de ingresar ni cuántos profesionales abandonaron las misiones.
El informe estadounidense, publicado el 8 de octubre, estima que los trabajadores cubanos vinculados a este programa permanecían desplegados en 53 países durante 2026. Según el documento, los profesionales sanitarios representan aproximadamente el 75 % de esa fuerza laboral. No obstante, el descenso no corresponde exclusivamente a médicos y enfermeros, sino al conjunto de trabajadores civiles enviados al extranjero mediante mecanismos estatales.
Washington sostiene que su estrategia ha contribuido a reducir la participación de Cuba en estos acuerdos. Entre las medidas señaladas figuran las restricciones de visados a funcionarios relacionados con las misiones y la presión sobre los gobiernos receptores para que revisen sus convenios. El Departamento de Estado también afirma que cuatro países terminaron sus acuerdos bilaterales con La Habana durante 2025, aunque el apartado específico no identifica cuáles fueron.
Una de las principales controversias gira en torno a los salarios. El informe denuncia que el Estado cubano retendría entre el 50 % y el 95 % de las remuneraciones correspondientes a determinados trabajadores, además de señalar presuntas restricciones de movimiento, vigilancia y amenazas contra profesionales y familiares. Estas acusaciones proceden de las autoridades estadounidenses y de testimonios recogidos en su investigación; no deben interpretarse como una descripción probada de las condiciones de todos los integrantes de las brigadas.
Uruguay ofrece un ejemplo de los cambios en marcha: comenzó a pagar directamente a profesionales cubanos vinculados al Hospital Oftalmológico José Martí, en Montevideo, sin cancelar la cooperación sanitaria.
Para La Habana, cualquier reducción de estos programas supone un desafío económico y diplomático. Sin embargo, el informe no cuantifica las pérdidas financieras atribuibles al descenso de personal. El Gobierno cubano rechaza las acusaciones de explotación laboral y defiende las misiones como cooperación internacional.
El debate enfrenta dos cuestiones centrales: los ingresos que obtiene el Estado cubano y los derechos laborales de quienes prestan servicios en el extranjero.
Fuentes: Departamento de Estado E-UU. - Cubanet
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