Una publicación de la comunicadora y actriz Laritza Camacho abre un debate sobre la censura de imágenes que muestran problemas sociales y económicos, y cuestiona la idea de que difundir determinadas fotografías pueda favorecer al llamado "enemigo". A partir de ejemplos como hospitales destruidos, cementerios en ruinas, jóvenes afectados por el consumo de sustancias, personas buscando alimentos en la basura, el elevado precio de productos básicos y cajeros en desuso, Camacho sostiene que ocultar esas escenas no hace desaparecer las realidades que representan. En su reflexión, defiende la necesidad de "mirar de frente el problema" y plantea que el debate no debería centrarse en la fotografía ni en quien la publica, sino en las causas de las situaciones que quedan expuestas ante la sociedad.
En una publicación difundida en redes sociales, Laritza Camacho reflexionó sobre la posibilidad de que una persona sea cuestionada o incluso juzgada por publicar fotografías que puedan ser utilizadas por el llamado "enemigo".
Camacho pone como ejemplos diferentes situaciones que, según plantea, forman parte de la realidad cotidiana: "un hospital destruído", "un cementerio en ruinas", "jóvenes perdidos por el consumo del químico", personas "buscando en la basura", el elevado precio de productos básicos o "los cajeros en desuso mientras se habla de bancarización y pagos digitales".
A partir de esos ejemplos, la autora cuestiona quién debe ser considerado realmente un enemigo y si mostrar determinadas imágenes constituye el problema. También plantea que las fotografías pueden ser utilizadas para realizar análisis desde diferentes perspectivas, incluso cuando existan "mejores o peores intenciones".
Su reflexión apunta a que ocultar una imagen no hace desaparecer la situación que esta representa. "No estará la foto, pero los jóvenes con el químico seguirán ahí", afirma, al tiempo que menciona otros problemas sociales que, a su juicio, permanecerían aunque dejaran de difundirse sus imágenes.
Camacho concluye su publicación con un llamado a enfrentar directamente las dificultades señaladas: "No censuremos la foto y olvidemos al 'enemigo'. Mejor miremos de frente el problema". Para la autora, la discusión no debería centrarse en quien toma o publica la fotografía, sino en las circunstancias que esta muestra.
"Que el problema, señores míos, nunca ha sido la foto, ni el fotógrafo", concluye.
Fuente: Larisa Camacho
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