Laritza Camacho sorprendió a sus seguidores con una publicación cargada de simbolismo, espiritualidad y referencias al destino de Cuba. Entre maracas, campanas, velas, humo de tabaco y una baraja extendida sobre un tapete blanco, la actriz y locutora narró una experiencia en la que, según cuenta, buscó respuestas sobre la casa, la salud, el dinero, el trabajo y, finalmente, sobre el país. Sin revelar directamente qué cree que puede ocurrir, Camacho dejó varias frases enigmáticas y aseguró que guarda “una carta de triunfo” bajo la manga.
Una publicación de Laritza Camacho en redes sociales ha llamado la atención por la forma en que mezcla espiritualidad, recuerdos familiares y referencias al futuro del país. La comunicadora relató una particular sesión en la que, según sus propias palabras, invocó a sus muertos, encendió velas, tocó maracas y consultó las cartas. Aunque evita ofrecer una predicción concreta, su relato adquiere un tono especialmente misterioso cuando aparece la palabra “país” y termina con una referencia a una “carta de triunfo” que mantiene oculta.
Camacho comenzó su publicación describiendo el ritual que realizó antes de consultar la baraja. “Hoy invoqué a mis muertos, toqué maracas, soné campanas, prendí velas y soplé humo de tabaco...”
El relato también adquiere un componente familiar. La autora recuerda a sus padres mientras observa sus propias manos y asegura que, al manipular las cartas, siente una conexión especial con su madre: “Mis manos son iguales a las de mi padre, pero cuando las paso sobre las cartas, dejo de ver mis manos y veo las de mi madre con su luz y su aché...”.
A partir de ahí, Camacho explica que busca respuestas sobre distintos aspectos de la vida. Entre ellos menciona explícitamente al país. Es precisamente en ese punto donde cambia el tono de su narración.
“¿País? ¡Siah cará! ...¡Por poco me baja el muerto!”, relata, antes de describir una reacción que interpreta como inquietante: “pero cuando dije país, el espíritu se recogió como si le mencionara al diablo...”.
Larisa Camacho no traduce ese episodio en una predicción concreta ni identifica acontecimientos o personas. En cambio, afirma que las cartas suelen mostrar una serie de elementos recurrentes: “siempre sale un envidioso, un inepto atravesa'o, un proyecto inacabado, una mujer perversa de la que hay que cuidarse y un viajecito”.
Sin embargo, Camacho asegura que no pretende detenerse demasiado en esas señales. “En nada de eso me detengo...lo que sea, será”, señala.
El cierre vuelve a dejar abierta la interpretación. Después de recoger las cartas y apagar la vela, afirma haber guardado una especie de recurso secreto: “aprieto mi carta de triunfo... ahí donde quedó...bajo mi manga...en silencio pa' que se dé”.
La publicación concluye con una reflexión sobre la necesidad de actuar en lugar de esperar pasivamente el destino: “La suerte, como la justicia, suele ser ciega y resbalosa...por eso a la suerte y a la justicia hay que ponerle empeño y no sentarse a esperar”.
Su última frase, “Lo que se sabe no se pregunta”, mantiene el tono críptico del mensaje y deja en manos de sus lectores la interpretación de qué quiso insinuar sobre el país.
Fuente: Larisa Camacho
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