La creciente ola de robos contra instalaciones vinculadas al suministro de agua y la generación eléctrica ha obligado a las autoridades de Las Tunas a recurrir a métodos de marcaje químico para intentar identificar a quienes manipulen equipos protegidos, una medida que refleja la gravedad que ha alcanzado el deterioro de la seguridad sobre infraestructuras esenciales en Cuba.
En el asentamiento de Birama, municipio Jobabo, fue aplicado un gel especial en los sistemas de bombeo como medida preventiva ante los reiterados robos registrados en esas instalaciones, según informó el Periódico Las Tunas.
El producto permanece invisible a simple vista, pero se adhiere a la piel de quienes entran en contacto con las superficies tratadas. Posteriormente, las marcas pueden ser detectadas mediante el uso de luz ultravioleta, lo que permitiría identificar a personas que hayan manipulado los equipos en caso de producirse un nuevo robo.
La utilización de este mecanismo alcanza especial importancia porque los sistemas fotovoltaicos se han convertido en recursos estratégicos para garantizar el bombeo de agua en varias localidades tuneras. La provincia cuenta con instalaciones solares destinadas a respaldar el servicio de agua, incluida la zona de Birama, donde la energía fotovoltaica permite mantener determinadas operaciones de bombeo.
Según la información divulgada, el gel de marcaje también se está utilizando en sistemas fotovoltaicos instalados en instituciones y entidades estatales, así como en infraestructuras consideradas críticas para la generación eléctrica y en bancos de transformadores.
En medio de la profunda crisis económica y energética que atraviesa la Isla, piezas, metales, aceites y componentes de sistemas eléctricos pueden adquirir valor en el mercado informal, mientras la sustracción de estos recursos termina afectando directamente servicios básicos de la población.
El recurso empleado en Birama no evita el robo ni garantiza la recuperación de los equipos, sino que busca facilitar la identificación posterior de quienes hayan tenido contacto con las instalaciones.
La necesidad de proteger mediante sustancias invisibles equipos destinados a garantizar servicios esenciales muestra la dimensión de un problema que va más allá de simples hechos delictivos aislados. También expone las dificultades del Gobierno cubano para proteger infraestructuras estratégicas en un contexto de creciente deterioro material, escasez y falta de recursos.
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