La investigación de Estados Unidos sobre una red vinculada a los servicios de inteligencia rusos ha colocado a dos ciudadanos cubanos en el centro de una trama que, según la Fiscalía, buscaba vigilar y atacar a opositores del Kremlin. Entre los nombres relacionados con la operación aparece el Gran Maestro Garry Kasparov, excampeón mundial de ajedrez y destacado disidente ruso, a quien las autoridades estadounidenses habrían advertido este verano de que era un posible objetivo.
La acusación presentada por Estados Unidos contra cinco integrantes de una presunta red vinculada a la inteligencia rusa ha revelado la participación de dos ciudadanos cubanos en operaciones que se habrían extendido desde Europa hasta territorio estadounidense.
Los cubanos Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, ambos de 35 años, aparecen junto a los ciudadanos rusos Yuri Khrameev y su hijo Kirill, además del venezolano Ángel Eduardo Castro. El Departamento de Justicia estadounidense sostiene que los cinco formaban parte de una estructura conocida como RIS Network, vinculada a los servicios de inteligencia de Rusia. Todos permanecen prófugos.
Uno de los nombres que ha puesto el caso bajo los reflectores es el de Garry Kasparov. Según información publicada por El Mundo, las autoridades estadounidenses comunicaron al conocido ajedrecista y opositor durante este verano que podía ser objetivo de una operación y reforzaron su protección. Kasparov vive exiliado en Estados Unidos desde hace años.
El expediente estadounidense también describe una operación mucho más avanzada contra otro opositor ruso, Ilya Ponomarev, identificado en los documentos judiciales como una de las posibles víctimas. Según los fiscales, personas reclutadas en Estados Unidos realizaron labores de vigilancia y obtuvieron fotografías y vídeos de lugares relacionados con él. Un potencial ejecutor habría recibido una oferta de 40.000 dólares, pero finalmente no aceptó realizar el asesinato.
La Fiscalía atribuye a Oemis Romagoza Durruthy un papel de coordinación dentro de la red. Según la acusación, habría organizado viajes y logística para operaciones realizadas en Europa. En 2024, los investigadores lo relacionan con acciones en Praga y Lituania, además de contactos posteriores relacionados con la vigilancia de objetivos en Estados Unidos.
Medios europeos como Deutsche Welle también identificaron a Durruthy como un profesor de baile cubano residente en Rusia. Una investigación periodística lo relacionó con el reclutamiento de personas procedentes de países hispanohablantes para realizar sabotajes en Europa contra empresas e infraestructuras relacionadas con Ucrania.
El segundo cubano, Yaidel Delgado Suárez, conocido como “Viking”, es señalado por los fiscales como uno de los principales reclutadores de la organización. Según la acusación, habría buscado personas dentro de Estados Unidos dispuestas a realizar labores de vigilancia y participar posteriormente en ataques.
Delgado Suárez habría trabajado junto al venezolano Ángel Eduardo Castro, de 22 años. Los investigadores sostienen que Castro contactó a un venezolano residente en Brooklyn para preguntarle si conocía a alguien en Washington que pudiera colaborar con la operación.
Las instrucciones, según el expediente, incluían realizar fotografías y vídeos de posibles objetivos y mantener medidas para dificultar la identificación de los participantes. La investigación señala que la red ofrecía dinero por las tareas de vigilancia y cantidades mucho mayores para ejecutar asesinatos.
La participación de los dos cubanos provocó una reacción del Gobierno cubano. La viceministra de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal Ferreiro, rechazó las acusaciones que relacionan a ciudadanos cubanos con la red rusa y afirmó que se trataba de otra acusación contra Cuba sin evidencias.
Es importante distinguir este punto: la acusación presentada por Estados Unidos está dirigida contra los cinco individuos señalados y no acusa al Gobierno cubano de formar parte de la red. El Departamento de Justicia identifica a los dos cubanos como presuntos integrantes de la organización, pero no atribuye en ese documento responsabilidad al Estado cubano.
La Fiscalía estadounidense acusa a los cinco de conspiración para financiar terrorismo y, en el caso de Yuri Khrameev, Yaidel Delgado Suárez y Ángel Eduardo Castro, también de conspiración para cometer un asesinato por encargo.
El caso deja así tres elementos conectados: una presunta estructura vinculada a la inteligencia rusa, dos cubanos señalados por Estados Unidos por su supuesto papel dentro de esa red y opositores como Garry Kasparov entre los nombres relacionados con las operaciones investigadas.
Fuente: Departamento de Justicia EE.UU.
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