Delta Air Lines despidió a 15 trabajadores de tierra del Aeropuerto Internacional de Miami tras una investigación interna sobre posibles irregularidades en la gestión de vuelos entre Miami y La Habana. El caso llegó a los tribunales después de que una de las exempleadas denunciara presunta discriminación laboral y represalias.
La investigación examinó procedimientos relacionados con la asignación de asientos en las puertas de embarque, el cobro por exceso de equipaje y la venta de boletos mediante agencias de viajes, según reportes sobre el caso.
De acuerdo con N+ Univision, una de las trabajadoras afectadas es Annette Feliciano, una puertorriqueña que llevaba 27 años en la compañía y se desempeñaba como Red Coat, función que incluye supervisar el embarque y coordinar la salida de los vuelos.
Feliciano aseguró que en mayo de 2025 fue convocada a una reunión en la que sus superiores la acusaron de colaborar de manera irregular con agencias que comercializaban pasajes a Cuba. La exempleada sostiene que una auditoría no encontró irregularidades en su actuación, pero que la vigilancia sobre ella y otros empleados latinos vinculados a esas operaciones continuó.
Entre los asuntos examinados figuraban los pagos en efectivo por exceso de equipaje, una modalidad que, según Feliciano, utilizaban algunos pasajeros con destino a Cuba. También fue interrogada sobre si había aceptado café o productos de pastelería ofrecidos por viajeros.
La trabajadora afirmó que conocía la prohibición de recibir compensaciones monetarias de los pasajeros, pero sostuvo que desconocía que aceptar alimentos o bebidas estuviera prohibido.
Según su demanda, fue suspendida sin sueldo, tuvo que entregar su identificación laboral y posteriormente recibió la notificación de su despido. Asegura que otros 14 empleados también perdieron sus puestos.
De los 15 trabajadores despedidos, 13 eran latinos, de acuerdo con la información divulgada sobre la reclamación.
Feliciano acusa a Delta de discriminación racial y por edad, represalias y de mantener un ambiente laboral hostil. En su reclamación sostiene que fue sometida a comentarios discriminatorios, trato desigual y acusaciones que considera infundadas.
El proceso judicial fue registrado el 30 de septiembre en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Florida, después de ser trasladado desde un tribunal estatal de Miami-Dade.
Hasta ahora, las acusaciones de la exempleada no constituyen conclusiones judiciales y la información disponible no demuestra que los trabajadores despedidos hayan cometido fraude. El caso deberá determinar cómo se justificaron los ceses y si existió discriminación en el trato hacia los empleados.