La carta abierta de un cubano para Pastora Soler revoluciona las redes

La carta abierta de un cubano para Pastora Soler revoluciona las redes

Franklyn Varela es un joven cubano que redactó una carta abierta para la cantante española, Pastora Soler, a propósito de la polémica que surgió por unas fotos en las que ella aparecía junto a Mariela Castro Espín, presidenta del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), e hija del exgobernante cubano Raúl Castro.

Cubita Now les comparte la misiva, íntegramente, a continuación:

Carta abierta a Pilar Sánchez Luque (Pastora Soler) y a todos los artistas intelectuales y políticos del mundo

Estimada Pastora Soler,

Le escribo esta carta en nombre de muchos cubanos LGBTI que como yo y mi pareja fuimos forzados a huir de Cuba y dejar atrás nuestro mayor tesoro: la Familia, debido al sistema económico y político imperante en la Isla por seis décadas y que ha sumido al Pueblo cubano en la total miseria y desesperanza.

Usted es y será siempre querida y estimada por todos los cubanos, Pastora. Son y serán muchos los LGBTI cubanos, quienes desde sólo unos contados centros nocturnos del País, y a la sombra de las autoridades gubernamentales, actúan e interpretan temas suyos como “Quédate conmigo”, “La Mala Costumbre” y “Te despertaré”.

Quiero realmente pensar que la razón de su visita a Cuba fue para regalarle su música al Pueblo cubano, aunque sólo asistieron a su concierto un selecto grupo de cubanos escogidos por el CENESEX, y para apoyar los derechos LGBTI en Cuba, y formar, en fin, parte de las Jornadas contra la Violencia de Género, aunque según estadísticas del MINSAP las cifras de féminas fallecidas como consecuencia de actos de violencia de género son altas y el Código Penal vigente en Cuba mantiene de manera inexplicable la ausencia de figuras que tipifiquen el “feminicidio” como delito; así como el 30 Aniversario del Centro Nacional de Educación Sexual ( CENESEX), centro que excluye de ayuda a todos los LGBTI cubanos que pensemos de manera distinta.

Usted también se sumó al elenco artístico que protagonizó la gala cultural Canto a la Vida, dedicada al Día Mundial de Respuesta al VIH, a pesar de que para muchos pacientes con VIH Sida en Cuba el acceso a retrovirales y los llamados cócteles son inestables, y dedicada a los 500 años de La Habana, una legendaria ciudad de la que los turistas son sus verdaderos protagonistas y quienes disfrutan verdaderamente de sus maravillas.

Junto a Ud. asistió también en esta ocasión a estas actividades la diputada socialista en la Asamblea de Madrid, Carla Antonelli. En el pasado, muchos otros artistas españoles como la cantante Beatriz Luengo y la actriz Antonia San Juan, han sido igualmente invitadas del CENESEX y Mariela Castro a participar de otras festividades diseñadas por dicho centro y su directora.

Quiero pensar, Pastora, que ustedes lo hacen motivados por razones puras que brotan de sus corazones, por convicciones y valores, y que igual ignoran en parte la triste realidad del Pueblo Cubano.

Sin embargo, quienes los invitan a ustedes a participar y apoyar tales actividades, no lo hacen con el corazón en la mano ni de manera desinteresada. Para el CENESEX , Mariela Castro y el Gobierno cubano, ustedes se convierten en voceros de su política, los convierten a ustedes en sus cómplices.

No intento convencerla de nada. Sé que usted es lo suficientemente inteligente para darse cuenta de todo por usted misma. Tiene un gran corazón y la razón la ayudará a ver las cosas con mayor claridad.

Yo sólo le escribo esta carta como lo haría cualquier otro cubano, como lo haría cualquier persona LGBTI en Cuba que haya tenido que huir por reclamar derechos, por tener una ideología distinta.

Le escribo, como lo haría cualquier madre y padre cubano que a diario se hacen una pregunta muchas veces sin una respuesta: “¿qué les daré a mis hijos para desayunar, para comer?”.

Le escribo como lo harían miles de madres cubanas que impotentes lloran de dolor desconsoladas por los rincones porque sus hijos cumplen sanciones en prisiones cubanas y son torturados, se les impiden tratamiento médico, y visitas de sus familiares sólo por denunciar estos maltratos y violaciones de Derechos Humanos.

Escribo, como lo haría cualquier padre o madre cubana cuyos hijos son médicos cubanos y no pueden entrar a su País tras largos ocho años por ser considerados Traidores a La Patria por el Gobierno cubano, sólo por decidir abandonar un contrato de trabajo que muchos ya habían cumplido.

Le escribo, Pastora, como uno de esos jóvenes cubanos que tras un gran sacrificio logran graduarse de una carrera universitaria y tienen que ir a limpiar pisos o servir mesas a un hotel para lograr sobrevivir a base de unas cuantas propinas, renunciando a sueños y proyectos profesionales.

Le escribo, como lo haría cualquier artista, intelectual de Cuba, a los que el propio Gobierno cubano les impide ejercer su arte, y expresarse libremente.

Le escribo, como lo haría cualquier cuentapropista cubano, honrado y digno, que sólo desea trabajar duro para salir adelante y llevarle un plato de comida digno a la mesa a su familia y que a diferencia de otros que consiguen ingeniárselas para burlar las trabas gubernamentales, como el dueño de esa paladar en la que ustedes cenaron esas langostas, el Gobierno cubano les impide contribuir al desarrollo económico de la Isla.

Escribo como lo haría cualquier maestro cubano que tras una larga jornada escolar tiene que salir a las calles a vender tamales y cuanta cosa aparezca para lograr llevarse un bocado a la mesa.

Le escribo como lo haría cualquier abuelito cubano que tras haber trabajado duramente por más de 60 años, ahora vive con una chequera que apenas le alcanza para pagar la electricidad.

Le escribo como lo haría cualquier familiar de un homosexual o trans que haya sido asesinado por un crimen de odio, y a quienes las autoridades judiciales les siguen diciendo que se trataba de un crimen pasional, pues en el código penal cubano no contempla el crimen de odio, como tampoco contempla leyes que protejan a los LGBTI cubanos, y por eso una buena parte de esa policía corrupta los humilla y los detiene arbitrariamente.

Escribo, Pastora, como lo haría cualquier cubano que enfermo sale a buscar una sencilla pastilla como la Dipirona y no se encuentra en ninguna farmacia cubana, y que va a un policlínico, médico de la Familia u hospital cubano y muchas veces no consigue ser atendido debidamente porque hay escasez de personal médico en Cuba porque los médicos cubanos son exportados al exterior como azúcar, tabaco y ron, para continuar construyendo hoteles para los turistas en Cuba y para que los gobernantes sigan disfrutando de la buena vida.

Le escribo, como lo haría una simple Dama de Blanco que sólo intenta ir a misa en los domingos con una flor en su mano para exigir la liberación de uno de sus familiares encarcelado injustamente.

Escribo, Pastora, en nombre de esa disidencia y oposición dentro y fuera de Cuba que reclamamos nuestras voces sean escuchadas y nuestros derechos sean tenidos en cuenta.

Escribo, en nombre de los que defendemos derechos humanos, en nombre de todos los cubanos de a pie, en nombre del verdadero Pueblo de Cuba, en nombre de José Martí, nuestro Héroe Nacional, porque todos soñamos y deseamos una Cuba “con todos y para el bien de todos”.

Una persona, Pastora, una vez me dijo en una entrevista que todo el que intentase desenmascarar al Gobierno Cubano, se encontraba en una lucha injusta de Mono contra León, totalmente cierto.

Es difícil luchar contra esos impostores, más cuando han armado una obra de teatro muy bien estructurada y montada por 60 años, la cual ha sido muy exitosa, la han estrenado en muchas partes del Mundo, la han vendido a otros, la han renovado, para adaptarla a estos tiempos modernos, pero en esencia es la misma obra original. Nada ha cambiado.

Hoy el Gobierno cubano exporta su dictadura a Latinoamérica y muchos otros países. Logran que gobiernos incluso democráticos y de derecha apoyen su juego y muchas ONGs son cómplices de sus falsas políticas. La propia Unión Europea no deja ver claramente su posición respecto al Gobierno Cubano.

La última muestra de esta sumisión fue llevada a cabo por su actual presidente español Pastora. Renunció a hablar con la verdadera Sociedad Civil cubana. Renunció a hablar y exigir derechos humanos en Cuba. Sólo fue a dar combustible y llama a ese Gobierno que nadie ha elegido en Cuba.

Resulta vergonzoso ver a figuras gubernamentales y de “izquierda” como Mariela Castro y Carla Antonelli cenando langosta, prohibida e ilegal en Cuba, sólo posible para turistas, mientras un pueblo entero le resulta difícil garantizar al menos una comida al día. Y no es cuestión de una simple formalidad y protocolo. No, porque esa vergonzosa realidad se hace cotidiana y rutinaria para los dirigentes cubanos, y por eso defienden a capa y espada lo indefendible. Razón por la cual también, todos los que desde el exterior visitan a la Isla de Cuba y son absorbidos por tales encantos y pregonan y defienden la idea de que Cuba es un Paraíso. Sin embargo, ese paraíso se hace infierno para el Pueblo cubano de a pie. No se dejen engañar!

Personas como Mariela Castro no representan ni a los LGBTI cubanos y mucho menos al Pueblo cubano. No cuando pregonan una falsa moral. No sé puede pretender que se come leche y pan, se vive en humildes moradas y se gana un salario básico, cuando la realidad muestra que se come lujosos manjares, se vive en majestuosas mansiones y espectaculares hoteles, y que el salario ganado les proporciona lujos y viajes constantes al exterior.

Mi carta es sólo un llamado para que Ud., y tantos otros que son manipulados por el Gobierno cubano, acaben de abrir los ojos y no se conviertan en cómplices de dictaduras.

La admiro como cantante, Pastora Soler. Usted es una artista muy exitosa y talentosa, con una voz bendecida por Dios. Usted está en el corazón de millones de Cubanos, los verdaderos cubanos. Por favor, no nos defraude!!!

Atentamente, desde Países Bajos,

Franklyn Varela Delgado

Activista por los Derechos LGBTI.

Activista y Promotor de Cuba Decide

Defensor de las Causas Justas y los Derechos Humanos